Mercurio

Distancia al Sol: 58 millones de kms
Primer planeta en distancia respecto al Sol
Planeta rocoso, pequeño, sin atmósfera y con temperaturas extremas
Color dominante: gris


Se dice que Nicolás Copérnico no logró jamás observar al planeta Mercurio debido a las brumas de su Polonia natal. Tal vez sea cierto, tal vez se trate sólo de un mito. Lo cierto es que este planeta es de difícil localización, fundamentalmente por tener una órbita muy cercana al Sol. Eso hace que la elongación, o distancia máxima aparente desde el planeta al Sol, sea muy corta con respecto a nuestra perspectiva, y por tanto, la luz de nuestra estrella lo convierte en un objeto muy difícil de ver. Sólo en un breve espacio de tiempo antes de la salida o después de la puesta del Sol, si las condiciones atmosféricas son favorables, es posible identificarlo.

Su brillo puede ser elevado, llegando a magnitud -2, como la estrella Sirio, y oscila hasta valores positivos discretos (5,5).Por otra parte, el hecho de mostrar fases y su pequeño diámetro aparente cuando se observa con instrumentos ópticos, lo convierten en un objeto de pobre interés.

Únicamente resulta interesante observar sus tránsitos ante el disco solar. Para ello es necesario disponer del material adecuado, es decir, de filtros específicos para la observación solar que protejan nuestros intrumentos y nuestros ojos de la radiación solar.

Mercurio dista del Sol 58 millones de km. en promedio, pero su órbita es muy excéntrica (e=0,2056), por lo cual el planeta en el perihelio se acerca hasta 46 millones de km. y en el afelio se aleja hasta 69,8 millones de km. Realiza una vuelta completa en casi ochenta y ocho días y su órbita está inclinada unos 7 grados con respecto a la de la Tierra.

El planeta tiene un diámetro de 4.880 km.; pero su masa de 3,30 por .10 elevado a 23 kg., lo que indica que su densidad es muy elevada: las medidas indican una densidad completamente análoga a la terrestre, 5,42 g/cm3, haciendo suponer un elevado porcentaje de hierro en la composición interior del planeta.

Su extrema proximidad al Sol y el hecho de que, en la práctica, no posee una atmósfera (ha sido medida una que a nivel del suelo es un billón de veces inferior a la terrestre) le hacen experimentar a este mundo infernal las más elevadas variaciones térmicas existentes en un planeta.

Resulta curioso que hasta el año 1965 no se pudo determinar con exactitud el período de rotación del planeta. El método usado fue la emisión de pulsos de radar a su superficie.

Contrariamente a lo que se creía, la sonda Mariner 10 demostró la existencia de una atmósfera, muy tenue, constituida principalmente por potasio y sodio, con trazas de otros elementos. La presión de la atmósfera parece ser sólo una cien milésima parte de la presión atmosférica en la superficie de la Tierra.

La causa de que la atmósfera sea tan liviana es, de manera más aceptada por los científicos, porque Mercurio es un planeta muy pequeño con una gravedad insuficiente para retener durante largos periodos de tiempo una densidad atmosférica relevante. Esta atmósfera de átomos no estables pierde y reemplaza sus elementos de diversas formas: el hidrógeno y el helio proviene del viento solar, difuminándose en la magnetosfera para después escaparse al espacio. La caída radioactiva de elementos dentro de la corteza de Mercurio es otra fuente de helio, así como de sodio y potasio. El vapor de agua está probablemente presente, proveniente de impactos de cometas sobre la superficie del planeta.

La sonda MESSENGER ha confirmado la presencia de dicha atmósfera (tan tenue que es muy raro que los átomos que la componen colisionen entre sí), y de hecho ha descubierto sodio en abundancia en una especie de “cola” que se extiende en dirección opuesta a la del Sol y que llega hasta unos 40000 kilómetros, así cómo una asimetría norte-sur en la distribución del sodio y del hidrógeno.

En Mercurio existe el fenómeno de los amaneceres dobles, donde el Sol sale, se detiene, se esconde nuevamente casi exactamente por donde salió y luego vuelve a salir para continuar su recorrido por el cielo; esto solo ocurre en algunos puntos de la superficie: por el mismo procedimiento, en el resto del planeta se observa que el Sol aparentemente se detenga en el cielo y realice un movimiento de giro. Esto es porque aproximadamente cuatro días antes del perihelio, la velocidad angular orbital de Mercurio iguala su velocidad angular rotatoria, lo que hace que el movimiento aparente del Sol cese; justo en el perihelio, la velocidad angular orbital de Mercurio excede la velocidad angular rotatoria. De esta forma se explica este movimiento aparente retrógrado del Sol. Cuatro días después del perihelio, el Sol vuelve a tomar un movimiento aparente normal pasando por estos puntos.

ento aparente normal pasando por estos puntos.

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